A partir de este viernes 29 de mayo, el Gobierno de la Ciudad abrirá la primera etapa del viaducto paralelo para duplicar la capacidad de circulación. La avenida Udaondo y la calle Campos Salles modificarán su sentido, mientras que dos líneas de colectivo cambian su recorrido.
Uno de los nudos vehiculares más congestionados y complejos del norte de la Capital Federal ingresará en una etapa de reconfiguración absoluta. Con el objetivo de responder al vertiginoso crecimiento inmobiliario, académico y deportivo de un sector que concentra miles de usuarios diarios, las autoridades porteñas pondrán en funcionamiento una obra largamente esperada para agilizar el cruce sobre las autopistas y el ferrocarril, transformando de manera definitiva los accesos al corredor costero.
La infraestructura vial en el barrio de Núñez que conecta los polos de la Ciudad Universitaria de la UBA, el estadio del Club Atlético River Plate, el CeNARD y el Parque de la Innovación no había acompañado el crecimiento urbano de la zona. El Puente Labruna, que une ese sector con las avenidas Lugones y Cantilo, operaba con un solo carril en cada sentido, resultando insuficiente. Ese escenario cambiará a partir del viernes 29 de mayo cuando se habilite la primera etapa de la obra impulsada por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura a través de AUSA. Los trabajos consistieron en construir un puente paralelo al existente para funcionar como mano hacia el río, permitiendo pasar de un carril doble a dos carriles por sentido.
El operativo vial para asistir a los conductores contará con un despliegue especial de inspectores en las esquinas críticas desde las primeras horas de la jornada.

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