En vísperas de un nuevo aniversario del atentado de 1994, la artista Natalia Zaidman interviene con hilos de colores los retratos de 35 de las personas asesinadas en el ataque
La memoria no es un ejercicio estático, sino un tejido que se reconstruye con paciencia, dolor y ternura. A pocos días de cumplirse 32 años del trágico 18 de julio de 1994, el Espacio de Arte de la AMIA aloja una propuesta que busca sanar la mirada sobre las víctimas a través de un puente invisible pero resistente entre la fotografía de archivo y el arte del bordado.
El impacto emocional de las muestras conmemorativas del atentado reverbera con especial sensibilidad entre los vecinos de la provincia de Buenos Aires. Las asociaciones civiles y los espacios culturales del distrito bonaerense suelen destacar el valor de mantener viva la memoria activa. Al respecto, la exposición Entre zurcir y suturar presenta 35 fotografías antiguas de víctimas del atentado de la AMIA intervenidas con la técnica del bordado por la artista Natalia Zaidman, quien busca transformar escenas cotidianas de vacaciones, cumpleaños o casamientos en un profundo recorrido de duelo e identidad.
Referentes de los derechos humanos en el territorio bonaerense coinciden en que este rescate de la cotidianeidad es la herramienta más potente para recordar que detrás de cada cifra fría de la tragedia existió una historia de vida única e irrepetible.

Más historias
Villa Crespo: se viene una nueva edición de Circuito Outlets con descuentos de hasta el 70% en indumentaria
Jorge Rojas se presentará en el Teatro Coliseo: fechas, formato íntimo y precios de las entradas
A 127 años de su nacimiento: cómo se gestó el genio universal de Jorge Luis Borges