El padre Miguel Espíndola embistió con su camioneta a motociclistas en la localidad de Sumampa y fue ubicado a 100 kilómetros, en Pinto. Alegó que llevaba la música a alto volumen.
Un insólito episodio policial tuvo lugar en el sur de la provincia de Santiago del Estero. El sacerdote Miguel Espíndola fue demorado tras atropellar con su camioneta a un grupo de jóvenes que circulaban en moto por la ciudad de Sumampa y darse a la fuga sin prestar auxilio a los heridos.
El siniestro se produjo el lunes a las 21 en el cruce de la ruta 1 y la avenida Nuestra Señora de la Consolación. Según la denuncia radicada por Cristian Galván, padre del joven herido Jeremías Galván, los chicos regresaban de jugar al pádel cuando fueron impactados por una camioneta blanca. Un dato determinante para los investigadores fue la presencia de un rosario en la caja de la camioneta, detalle observado por las víctimas antes del escape del conductor.
Horas más tarde, la Policía de Santiago del Estero interceptó el vehículo en la localidad de Pinto. Al ser abordado por los efectivos, el religioso justificó su accionar asegurando que no percibió el impacto por llevar la música a alto volumen. Ante esto, la fiscal Fernanda Vittar dispuso la realización de una prueba de alcoholemia filmada y con testigos.
Pese a que la Justicia provincial dispuso la libertad del sacerdote mientras avanza la causa, los jóvenes se encuentran fuera de peligro.

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