Mientras Caputo vaticina una lluvia de dólares, el uso del colectivo en el AMBA cayó un 21%. Expertos advierten sobre una «zona de riesgo» social por el deterioro del servicio.
El contraste entre el discurso oficial y la realidad de las paradas de colectivos es cada vez más marcado. El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó ante empresarios que Argentina vivirá «sus mejores 18 meses», impulsada por la exportación de energía y minería. Sin embargo, los datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) muestran una cara opuesta: en abril, los kilómetros recorridos por el transporte público cayeron un 18% interanual y la demanda de pasajeros se desplomó un 21%.
El informe revela que el Gran Buenos Aires es la zona más castigada, con una caída de pasajeros del 25%. Según Luciano Fusaro, titular de AAETA, esto refleja el parate en la construcción, el comercio y la industria, sumado al fuerte impacto de las tarifas en el salario. El sociólogo Juan Carlos Torre advierte que el transporte se ha convertido en un «talón de Aquiles» para el Gobierno, citando el ejemplo de Chile en 2019, donde el aumento del boleto fue el detonante de un estallido social.
Con una tasa de desempleo que en el Conurbano ya trepó al 9,5%, el modelo de «capital intensivo» que propone el Ejecutivo genera divisas pero no logra absorber la mano de obra que queda fuera del sistema, configurando un escenario de incertidumbre social.

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