Tras el cierre del telón, el prócer del rock nacional se dirigió a los camarines junto a las autoridades de la compañía.
La gestión de los grandes espectáculos artísticos en el distrito sumó un capítulo de altísima sensibilidad humana y profesional. La visita institucional de García no se limitó a su rol de espectador, sino que se transformó en un reconocimiento directo al esfuerzo diario de los integrantes del cuerpo de baile porteño.
Acompañado por Bocca y Schussheim, el músico ingresó al sector de backstage en medio de aplausos y muestras de profunda admiración de los técnicos y creativos. En ese entorno íntimo, saludó uno por uno a los jóvenes solistas, destacando la destreza física y la entrega escénica desplegada sobre las tablas del escenario principal.
El encuentro quedó inmortalizado en una serie de registros fotográficos institucionales que ya forman parte del archivo documental del teatro.

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