Dos grandes compañías del sector cerealero retiraron sus recursos de apelación contra el acuerdo. El Grupo Grassi asume de forma definitiva la conducción operativa y el cronograma de pagos.
El mayor concurso de acreedores de la historia económica reciente de la Argentina llegó a su desenlace legal. Luego de más de seis años de litigios y fuertes tensiones políticas, quedó jurídicamente firme el rescate de la firma Vicentin, abriendo paso a una nueva etapa de normalización para el complejo agroindustrial del país.
La resolución final se destrabó tras la decisión de las firmas Molinos Agro y Louis Dreyfus Company de desistir de sus apelaciones. Esta maniobra despejó el último freno que pesaba sobre el mecanismo de cramdown que había sido homologado originalmente por el magistrado Fabián Lorenzini. De este modo, la gestión liderada por la corredora de granos Grassi cuenta con el aval definitivo para reactivar la totalidad de las plantas industriales y ejecutar el esquema de cancelación de deudas con los productores afectados por el default de 1350 millones de dólares declarado a fines de 2019.
La homologación definitiva lleva tranquilidad a los trabajadores y al sector agroexportador, cerrando un ciclo marcado por la incertidumbre y los intentos fallidos de estatización.

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