El mayor ícono porteño conmemora este 23 de mayo las nueve décadas de su inauguración en 1936. De estar a punto de ser demolido a transformarse en un atractivo turístico completo con acceso tecnológico a la cima.
El corazón geográfico y pasional de la Ciudad de Buenos Aires está de fiesta. El Obelisco celebra su 90° aniversario consolidado como el símbolo indiscutido de la identidad argentina ante el mundo, una realidad completamente opuesta al rechazo y las controversias que rodearon su construcción a mediados de la década del 30.
Diseñado originalmente por el arquitecto Alberto Prebisch para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires, el monumento vivirá una celebración inédita. Por primera vez en un aniversario redondo, la punta de la estructura es accesible sin necesidad de trepar la peligrosa escalera vertical de 206 escalones que desafiaba a los pocos que lograban ingresar. Esto es posible gracias a que, desde 2025, un ascensor interno permite llegar hasta la cúspide, cumpliendo una promesa histórica de bienestar y apertura hacia la comunidad.
Para festejar el aniversario, el Gobierno de la Ciudad programó una agenda de actividades culturales y de iluminación especial alrededor de la Plaza de la República.

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