12 octubre, 2026

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Tensión y represión en París: la Policía utilizó gases lacrimógenos contra una masiva marcha estudiantil

Alrededor de 1800 escuelas se encuentran bloqueadas o cerradas en distintas regiones de Francia en el marco de la mayor movilización educativa desde septiembre. Hubo corridas, uso de gas pimienta y un saldo alarmante de menores arrestados.

Una jornada de extrema tensión se vivió este martes en las calles de París durante una masiva movilización de estudiantes, profesores y sindicatos en protesta por el gravísimo deterioro de las condiciones edilicias y académicas en las escuelas de Francia. Las fuerzas antidisturbios reprimieron la protesta con gases lacrimógenos y gas pimienta para dispersar a los manifestantes.

El conflicto, que escaló de manera ininterrumpida desde mediados de septiembre a partir de un incidente en un instituto de Créteil, tuvo su epicentro en la capital francesa con una marcha que congregó a unas 40.000 personas. Ante las cadenas humanas formadas por los jóvenes en distintos puntos de la ciudad, la Policía avanzó para despejar las calles mediante el uso desproporcionado de fuerza. Las protestas se replicaron desde Lille hasta Marsella con barricadas levantadas por los alumnos. Según informaron organizaciones sindicales estudiantiles, cerca de 1800 centros educativos permanecen bloqueados o cerrados, mientras que la cifra total de detenidos desde el inicio de los disturbios ya superó los 5000, de los cuales un 80% son menores de edad.

La bronca estudiantil se desató debido al estado crítico de los establecimientos: aulas deterioradas sin mobiliario básico como pupitres o sillas, sofocantes en verano por falta de aire acondicionado e incluso infestadas de ratas, sumado a la escasez de personal y a una de las cargas horarias obligatorias más pesadas de Europa. La situación humanitaria y de seguridad se agravó tras hechos de extrema violencia, como el registrado el lunes en la ciudad norteña de Lens, donde un estudiante de 15 años perdió una mano al intentar apartar una granada de gas arrojada por la policía.

Una crisis educativa de proporciones históricas que pone contra las cuerdas al gobierno francés y expone el profundo malestar de la comunidad juvenil.