El jefe de Estado convocó a todo su equipo para el próximo lunes en el Salón Eva Perón. En su entorno admiten el enojo del Presidente por la exhibición pública de las fracturas en el Gabinete.
La tensión política se trasladó al corazón del Gobierno nacional. A pesar de los recurrentes intentos oficiales por maquillar las fisuras entre las distintas corrientes internas, el presidente Javier Milei no oculta su profundo malestar por una secuencia de reproches cruzados que rompió los códigos de hermetismo de la administración libertaria.
El desencadenante de la crisis fue la visibilización de peleas que, a criterio del mandatario, debieron resolverse de forma interna. «Javier está enojado», confesó una fuente de extrema confianza presidencial, reconociendo que el nivel de exposición actual generó un fuerte desgaste en las segundas líneas. La respuesta institucional del líder libertario consistió en una convocatoria obligatoria: el próximo lunes, tras el Te Deum por el 25 de Mayo, todo el elenco ministerial deberá sentarse a la mesa de debates bajo su conducción directa para reordenar las prioridades de la gestión.
En los despachos de Balcarce 50 coinciden en que la cita funcionará como un fuerte llamado de atención para evitar nuevas filtraciones que alimenten la incertidumbre.

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