La mujer de 61 años habría facilitado su casa para ocultar y modificar la camioneta usada en el asesinato de Mauro Molina. Su hijo, quien debía cumplir arresto domiciliario, es el principal sospechoso del disparo mortal.
El fiscal de Homicidios de La Matanza, Adrián Arribas, decidió imputar como partícipe primaria del asesinato del policía Mauro Fabián Molina a Celsa Amarilla, la madre del delincuente prófugo Arnaldo Andrés Aquino. La justicia considera que la mujer no solo encubrió a su hijo, sino que prestó una colaboración indispensable al permitir que la logística del crimen se desarrollara íntegramente en su domicilio de Ciudad Evita.
Según la investigación de la DDI local, la camioneta VW Amarok utilizada para emboscar al agente salió y regresó a la casa de Amarilla en un lapso de 30 minutos, coincidiendo con el horario del asalto a la pollería. Las pruebas indican que, frente a la sospechosa, los delincuentes limpiaron el vehículo con alcohol y pintaron las llantas con aerosol para dificultar su identificación. El hijo de la mujer, Aquino, cumplía una condena de 14 años bajo la modalidad de prisión domiciliaria con tobillera electrónica, beneficio otorgado por el Tribunal Oral Criminal N° 2 de Morón tras una lesión previa. Actualmente, el sospechoso se encuentra prófugo luego de haber roto el monitoreo tras la ejecución del policía, quien era padre de dos adolescentes.
La inconsistencia en el relato de la mujer y la evidencia fílmica de su vivienda fueron determinantes para su detención e imputación en la causa.

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