Inspirado en la mítica Maison de Verre de París, el arquitecto David Flack utilizó bloques de vidrio y doble altura para llenar de luz una vivienda que era un «laberinto».
Una antigua residencia de la década del 30 en Melbourne, Australia, cobró una nueva vida tras una reforma radical que desafía los límites de la luz y el diseño. El arquitecto David Flack, del estudio Flack Studio, fue el encargado de convertir una estructura sombría y fragmentada en un hogar vibrante, tomando como referencia absoluta la vanguardia francesa de Pierre Chareau.
La propiedad original, situada en South Yarra, sufría de una distribución laberíntica que impedía el paso de la luz natural hacia el fondo. Para solucionar esto, Flack tomó una decisión audaz: demolió los anexos previos y redujo la superficie cubierta en 30 m² para crear una «linterna» de doble altura. El uso del pavés (bloques de vidrio) se convirtió en el sello distintivo de la obra, permitiendo captar luz desde tres direcciones diferentes y envolver los espacios comunes como el salón, la cocina y el comedor.
El resultado es un diálogo perfecto entre el acero negro, el mármol y lacados vibrantes, demostrando que a veces, para ganar luz y vida, es necesario reducir metros pero multiplicar el ingenio arquitectónico.

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