Fundadora de la agencia Verbo, la estratega transformó su casa en un epicentro cultural donde el arte contemporáneo y la gestión de crisis conviven de forma natural.
En el corazón de uno de los tesoros urbanos de Buenos Aires, Mariela Ivanier ha construido un refugio donde el arte no solo se observa, sino que se vive. Con más de 400 piezas que cubren cada centímetro de su hogar, la coleccionista y comunicadora redefine el concepto de anfitriona a través de sus célebres «Tés de Colección».
Para Ivanier, las obras «conversan entre sí». Su casa es un ecosistema donde conviven esculturas, pinturas y objetos de diseño con la actividad febril de su consultora Verbo. Autora de libros como El arte está en casa, Mariela ha sabido integrar su sensibilidad estética con su método profesional de gestión de crisis, basado en una pregunta clave: «¿Qué te dice la panza?».
Su apuesta más reciente, «El Local», expande su universo hacia el espacio público del Pasaje Rivarola.

Más historias
Anaïs Reno y el desafío de encontrar una voz propia: “Quiero plasmar la versión más auténtica de mí misma”
Consagración literaria y audacia poética: las claves del estilo de Anne Carson tras recibir el Premio Nobel de Literatura
El universo de Quino en la Ciudad: «Mafalda Inmersiva» continúa abierta en el Centro Cultural Recoleta