28 agosto, 2026

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El empleo formal volvió a caer en marzo y los datos oficiales de abril anticipan que se mantiene la tendencia negativa

Según los registros de la Secretaría de Trabajo, el sector registrado retrocedió un 0,2% mensual y borró la leve mejora de febrero. La industria manufacturera lidera la destrucción de puestos con una pérdida de casi 80.000 trabajadores desde fines de 2023.

Las fluctuaciones en los indicadores del mercado de trabajo asalariado y la evolución de los puestos del sector privado registrado constituyen las variables de mayor sensibilidad para evaluar el impacto real de los programas de estabilización en la estructura productiva nacional. Cuando las mediciones oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino reflejan caídas consecutivas que conviven con incrementos en ramas primarias, los analistas de coyuntura deben profundizar en las asimetrías sectoriales para comprender la reconfiguración del tejido laboral. Para los portales de noticias enfocados en el pulso macroeconómico y las decisiones de inversión corporativa, detallar el comportamiento del empleo de calidad es un requisito indispensable para comprender los límites del consumo interno.

La Secretaría de Trabajo de la Nación difundió las estadísticas correspondientes al mes de marzo de 2026, revelando que el empleo formal anotó una contracción del 0,2% mensual que revirtió de manera completa el exiguo avance del 0,1% que se había detectado durante el mes de febrero. De manera complementaria, la publicación de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) referida al mes de abril ya anticipó una nueva caída del 0,1% para el universo del empleo privado registrado, una proyección negativa que se fundamenta en los relevamientos directos realizados sobre más de 2.800 empresas en los principales aglomerados urbanos del país. El comportamiento de esta variable expone una marcada paradoja dentro del actual modelo económico: mientras el Producto Bruto Interno experimenta subas traccionadas por actividades exportadoras intensivas en capital pero bajas generadoras de mano de obra —como el agro, el petróleo y la minería—, los sectores dependientes de la demanda doméstica sufren una fuerte precarización. En términos cuantitativos, las estadísticas históricas aportadas por especialistas del Instituto de Estudios y Formación de la CTA apuntan que la pérdida total de puestos de trabajo asalariados formales alcanza los 314.461 trabajadores en comparación con noviembre de 2023. Esta destrucción del empleo de calidad muestra que el sector privado cuenta con 216.643 operarios menos, la administración pública redujo 75.372 vacantes y el rubro de casas particulares sufrió la baja de 22.446 empleadas, consolidando un escenario donde la rama industrial se posiciona como la principal perjudicada tras perder 5.043 puestos solo en marzo y acumular un retroceso de 80.000 operarios.

El arrastre del segundo semestre del año anterior mantuvo un ritmo de contracción promedio del 0,2% mensual que se extendió hacia los primeros tres meses del año en curso con una dinámica ligeramente más atenuada. Las proyecciones de las cámaras empresarias del sector manufacturero no vislumbran un cambio de tendencia en el corto plazo debido al sostenido enfriamiento de las ventas minoristas en las góndolas locales.