28 mayo, 2026

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El vecino de Canning que transformó un vagón de subte en su casa de descanso

Juan Iriarte rescató un coche ferroviario de la Línea B que estaba abandonado en un depósito de chatarra y lo convirtió en una vivienda única dentro de un barrio privado.

En un contexto donde predominan las construcciones tradicionales, un inspector de Medio Ambiente decidió romper el molde en el barrio Estilo Campo. Con ingenio y una visión sustentable, logró reciclar una estructura metálica histórica para darle una segunda oportunidad como hogar de fin de semana en el partido de Ezeiza.

La iniciativa surgió durante el aislamiento de 2020, cuando tras adquirir un lote, los altos costos de la edificación convencional obligaron a Juan a buscar alternativas. Fue así como dio con un remate de antiguos coches ferroviarios en un predio de Pilar. Tras adquirir la unidad, que llevaba años expuesta al vandalismo, inició un complejo proceso de traslado y restauración que permitió adaptar el angosto pero extenso interior en un espacio habitable y confortable para su familia.

El proyecto no solo resolvió un problema habitacional de forma económica, sino que se convirtió en un hito arquitectónico dentro de la urbanización de Canning.