Desde procesiones hasta rituales de recogimiento, la provincia vive uno de los días más profundos del calendario religioso.
La Semana Santa alcanza su punto de máxima intensidad este viernes, recordando el calvario de Jesús en Jerusalén. Las comunidades se organizan para conmemorar una historia de entrega que sigue estructurando la identidad cultural y espiritual de occidente.
El relato evangélico cobra protagonismo al describir el arresto y la posterior comparecencia de Jesús ante el prefecto Pilato. La narrativa de la Pasión resalta la pesada carga de la cruz y el camino hacia el Monte Gólgota, donde se consumó la ejecución pública. Este evento no solo es un hito teológico, sino también un motor de expresiones populares que incluyen recreaciones del camino al calvario y vigilias de oración.
La jornada cierra con un clima de espera silenciosa, preparando el terreno para lo que será la celebración de la resurrección el próximo domingo.

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