El Secretario de Estado norteamericano mantuvo una audiencia de más de dos horas tras las fuertes críticas de Donald Trump al Sumo Pontífice.
En una movida diplomática de alto voltaje, el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Marco Rubio, aterrizó este jueves en Roma. El objetivo central de la visita fue aliviar las tensiones generadas por los cruces públicos entre el presidente Donald Trump y el Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia.
Durante una reunión que se extendió por dos horas y media, Rubio —católico practicante— buscó tender puentes tras los cuestionamientos de la Casa Blanca a la postura antibélica del Vaticano. Además de la audiencia privada con León XIV, el funcionario mantuvo un encuentro técnico con el Cardenal Pietro Parolin. Según fuentes oficiales, la agenda incluyó la situación crítica en Medio Oriente, la libertad religiosa y la cooperación humanitaria en América Latina, con especial énfasis en el conflicto bélico que involucra a Israel, EE. UU. e Irán.
La visita marca un intento de Washington por recuperar la sintonía estratégica con la Santa Sede en un contexto global convulsionado.

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