Durante el primer trimestre, la obtención de leche cruda subió un 9,4% y las ventas externas alcanzaron niveles récord para el siglo. Sin embargo, un informe del IERAL enciende las alarmas por una caída sostenida en el precio que reciben los tamberos.
El escenario agroindustrial muestra una preocupante asimetría entre el rendimiento físico de los campos y la salud financiera de sus protagonistas. Aunque los niveles de eficiencia en el ordeñe y la inserción en los mercados internacionales muestran indicadores sumamente positivos, el desajuste en los precios internos de la cadena primaria amenaza con asfixiar a los productores, quienes enfrentan costos constantes frente a retribuciones deprimidas.
La producción de leche cruda promedió 889 millones de litros mensuales en los primeros tres meses del año, un 9,4% por encima del registro observado en igual período de 2025. Según un informe del IERAL, este volumen es un 5,4% superior al promedio de los primeros trimestres del período 2000-2024. A pesar de que la cadena volvió a operar con mayor disponibilidad de materia prima y una salida exportadora dinámica, esta mejora de cantidades implicó una mayor presión sobre el precio recibido por el productor, consolidando un escenario de menor rentabilidad y tensión financiera.
Las entidades rurales aceleran los pedidos de mesas técnicas sectoriales para evaluar esquemas que amortigüen el desfasaje financiero antes de que se profundice el cierre de tambos.

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