El fiscal Pollicita analiza las declaraciones juradas de Adorni tras detectar que sus viviendas fueron financiadas por adultos mayores en lugar de entidades crediticias.
Una nueva derivación judicial complica la situación de Manuel Adorni. El funcionario nacional quedó en el centro de una controversia por la utilización de hipotecas particulares para adquirir costosos inmuebles en la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Los documentos revelan que en noviembre de 2024, mientras su esposa adquiría una propiedad en el exclusivo country Indio Cuá, Adorni hipotecaba su vivienda anterior por una suma de seis cifras. Las prestamistas, identificadas como Graciela Molina y Victoria Cancio, aparecen como las financistas de un movimiento que la justicia califica como «peculiar».
Llama la atención de los investigadores que el departamento de la calle Miró fuera escriturado por un valor muy inferior al precio de mercado de la zona. Se sospecha que el Jefe de Gabinete pudo haber abonado una diferencia sustancial en negro, lo que también implicaría al vendedor original, un exjugador de fútbol.
La recolección de pruebas incluye ahora pedidos de informes a los registros de propiedad y a los consorcios de los edificios involucrados para verificar reformas y pagos de expensas.

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