12 octubre, 2026

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Alerta por la violencia sexual digital contra adolescentes: imágenes falsas con IA y relatos de abuso en internet

Red por la Infancia advirtió sobre la circulación de material íntimo y publicaciones que sexualizan o humillan a menores. Tras aumentar las consultas, la organización recordó cómo funciona BajaloYa!, la herramienta gratuita para pedir la eliminación de imágenes.

La difusión no consentida de imágenes íntimas, la creación de contenido sexual falso mediante inteligencia artificial y la publicación de relatos de violencia sexual contra adolescentes encendieron las alertas de especialistas en infancia y adolescencia. Desde la ONG Red por la Infancia advirtieron que, tras dar a conocer una herramienta gratuita para solicitar la eliminación de imágenes íntimas, aumentaron las consultas sobre distintas formas de violencia digital.

Uno de los casos que volvió a poner el tema en agenda ocurrió en el Colegio Modelo Lomas, en Lomas de Zamora, donde familias y estudiantes se movilizaron luego de que trascendiera que varios alumnos habrían creado y comercializado imágenes pornográficas falsas de sus compañeras mediante inteligencia artificial.

Según la información difundida, el material habría sido elaborado a partir de fotografías reales de unas 40 alumnas y luego compartido en distintas plataformas y sitios de contenido pornográfico. Los padres denunciaron que la institución habría conocido la situación semanas antes de que se hiciera pública.

A este escenario se suma la preocupación por los contenidos que circulan en Archive of Our Own (AO3), una plataforma gratuita de relatos de ficción en la que pueden encontrarse historias con violencia extrema, agresiones sexuales y sexualización de personas reales, incluidos adolescentes.

Paula Wachter, directora ejecutiva de Red por la Infancia, señaló que la organización recibió consultas sobre casos en los que estudiantes habrían publicado relatos de violencia sexual extrema que identificaban a una compañera. La especialista advirtió que presentar una agresión como ficción no elimina el daño que puede provocar en la persona señalada.

BajaloYa!: cómo funciona la herramienta para eliminar imágenes íntimas

Frente a la circulación de imágenes íntimas de menores de edad, Red por la Infancia impulsa BajaloYa!, una herramienta gratuita y anónima que permite solicitar la remoción de fotografías y videos de contenido íntimo o sexual de plataformas digitales.

El sistema forma parte de ReConectate y es la adaptación argentina de Take It Down, un servicio desarrollado por el National Center for Missing & Exploited Children de Estados Unidos.

Su funcionamiento se basa en la generación de una huella digital única, conocida como hash, a partir de una imagen o un video. Ese código permite identificar el contenido en los servicios digitales que participan del sistema y facilitar su eliminación.

Una de sus características centrales es que la imagen o el video no se envían ni se exponen durante el trámite. El procedimiento busca que los adolescentes puedan iniciar una solicitud sin tener que compartir nuevamente el material ni depender de un adulto para dar el primer paso.

Wachter explicó que, después de la difusión pública de la herramienta, aumentaron las consultas tanto de jóvenes como de adultos. Muchas estuvieron relacionadas con la seguridad del procedimiento y con las acciones que pueden tomar las familias ante una situación de este tipo.

La especialista también señaló que algunos adultos recién dimensionaron la gravedad de estos hechos cuando se conocieron públicamente. Según advirtió, la difusión de imágenes íntimas puede tener implicancias legales y consecuencias profundas para quienes son víctimas.

Qué es AO3 y por qué preocupa a los especialistas

Archive of Our Own, conocido como AO3, es un sitio administrado por la Organization for Transformative Works, una organización estadounidense sin fines de lucro. Permite publicar y leer relatos creados por fanáticos de películas, series, libros, grupos musicales, videojuegos y otras comunidades.

Estas producciones se conocen como fanfiction: historias que retoman personajes o universos conocidos para imaginar nuevas aventuras, relaciones o finales alternativos.

La plataforma reúne contenidos vinculados con comunidades como K-pop, Marvel, Harry Potter, My Hero Academia y videojuegos como Minecraft. Esa conexión con intereses habituales de los adolescentes puede hacer que el sitio parezca inofensivo, aunque su catálogo también incluye material explícito y relatos de violencia extrema.

Según los datos citados por Red por la Infancia, al 9 de octubre de 2026 AO3 superaba los 11,87 millones de cuentas registradas, las 18,66 millones de obras y los 83.120 universos o comunidades de fans.

Aunque el sitio establece una edad mínima de 13 años para ingresar, Wachter advirtió que eso no significa que sus contenidos sean adecuados para esa franja etaria. Además, remarcó que la plataforma no cuenta con un sistema de moderación que retire automáticamente una obra por resultar ofensiva o perturbadora.

Entre las advertencias que pueden aparecer en el catálogo figuran representaciones gráficas de violencia, violación o sexo no consentido y contenido sexual relacionado con personajes menores de edad. También existen publicaciones en las que el autor decide no incluir advertencias previas.

Los dos riesgos que identificó Red por la Infancia

La organización señaló dos tipos de situaciones especialmente preocupantes:

  • Relatos de violencia extrema: historias con escenas de agresiones sexuales, violencia explícita y situaciones que involucran a niños, niñas y adolescentes.
  • Ficción sobre personas reales: publicaciones que utilizan como personajes a compañeros de escuela, celebridades, deportistas o creadores de contenido, y que pueden convertirse en herramientas de humillación, sexualización y hostigamiento.

Wachter describió casos en los que estudiantes habrían escrito historias sobre una compañera y luego se las habrían enviado directamente. En algunas situaciones, los relatos incluían escenas de violencia y humillación, acompañadas por imágenes que sexualizaban a la adolescente.

La especialista cuestionó que este tipo de publicaciones pueda quedar amparado bajo la categoría de ficción y advirtió que, cuando el contenido identifica a una persona real, puede convertirse en una forma de acoso con consecuencias concretas.

AO3 prohíbe determinadas publicaciones, entre ellas las imágenes sexuales fotográficas o fotorrealistas de niños reales, y dispone de mecanismos para denunciar contenidos que infrinjan sus reglas. Sin embargo, la existencia de esos procedimientos no garantiza que las víctimas sepan cómo utilizarlos ni que la respuesta llegue a tiempo.

Cómo denunciar y qué hacer si se difunden imágenes íntimas

Cuando una imagen íntima se comparte sin consentimiento, los especialistas recomiendan actuar rápidamente para limitar su circulación y preservar las pruebas.

Red por la Infancia aconseja guardar la evidencia en un lugar seguro, idealmente con una copia adicional, antes de bloquear al agresor. Es importante conservar la información que permita documentar lo ocurrido, sin reenviar ni redistribuir imágenes sexuales.

Las personas que quieran realizar una denuncia formal pueden acudir al Ministerio Público Fiscal de la jurisdicción correspondiente. En la Ciudad de Buenos Aires, la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas interviene en investigaciones vinculadas con delitos cometidos por medios digitales.

En el ámbito porteño, las denuncias pueden realizarse por teléfono al 0800-333-47225, por correo electrónico a denuncias@fiscalias.gob.ar o a través del sitio web del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.

También se puede recurrir a BajaloYa! para solicitar la remoción de imágenes íntimas de menores de edad de las plataformas que participan del sistema.

Cómo afecta la viralización a la salud mental de los adolescentes

Silvia Ongini, médica psiquiatra infanto-juvenil del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas, explicó que la difusión no consentida de imágenes íntimas, incluidas aquellas creadas mediante inteligencia artificial, puede tener consecuencias graves para la salud mental.

La especialista describió estas situaciones como una ruptura de la confianza, especialmente cuando una persona comparte una imagen con alguien de su entorno y luego descubre que fue difundida sin autorización.

La exposición ante una audiencia no elegida puede generar humillación, vergüenza, miedo y desconfianza, tanto hacia los demás como hacia uno mismo. También puede desencadenar ansiedad y depresión y, en los casos más graves, pensamientos suicidas.

Ongini advirtió, además, que la circulación digital puede prolongar el sufrimiento: las imágenes pueden permanecer disponibles, volver a compartirse y alcanzar nuevas audiencias incluso después de una denuncia.

Por eso, sostuvo que es fundamental intervenir cuanto antes y comprender que la víctima no tiene responsabilidad por la difusión no consentida de su imagen.

Qué señales de alerta deben tener en cuenta las familias

Los especialistas recomiendan que madres, padres y docentes conozcan los sitios que frecuentan los chicos, las comunidades digitales en las que participan y las interacciones que mantienen, sin transformar el diálogo en un interrogatorio.

Entre las señales que merecen atención se encuentran los relatos o publicaciones que identifican a un adolescente y lo someten a humillaciones, amenazas o situaciones sexualizadas; la circulación de imágenes íntimas sin consentimiento; y las interacciones que generan presión, incomodidad o miedo.

También es importante que los jóvenes aprendan a reconocer las advertencias de contenido, proteger sus datos personales y pedir ayuda cuando una situación los incomoda.

Si la agresión ya ocurrió, Wachter recomendó escuchar a la víctima sin culpabilizarla, preservar las pruebas, evitar que el material siga circulando y realizar la denuncia correspondiente.

Ongini coincidió en que no hay que castigar ni responsabilizar al adolescente por haber compartido previamente una imagen con alguien de confianza. En cambio, aconsejó ofrecer apoyo, recurrir a profesionales de salud cuando sea necesario e involucrar a las instituciones educativas mediante sus protocolos de intervención.

Para prevenir estas situaciones, ambas especialistas destacaron la importancia de habilitar conversaciones abiertas sobre la identidad digital, el consentimiento, la privacidad y el respeto por la imagen de los demás.

La recomendación central es que los chicos sepan que pueden acudir a un adulto de confianza sin temor a ser juzgados. Frente a la violencia digital, la respuesta debe priorizar la protección de la víctima, la interrupción de la circulación del contenido y el acceso rápido a la ayuda.